Aquel día que mis papás me llevaron a conocer el Museo del Mar en Cumaná, Venezuela, quedó marcado en mi memoria al ver en una gran pecera a este extraño animal inmortalizado por la taxidermia. Sus aletas parecían patas. Mi impacto fue tal que nunca olvidé su nombre: Celacanto.
La existencia de este pez en el mundo data de 400 millones de años y se creía que estaba extinto, hasta que en 1938 fue descubierto en los muelles de Sudáfrica y se habla de escasas apariciones posteriores en otros mares.
Para mi sorpresa, el recuerdo del Celacanto vuelve a mis días al ser el último animal que aparece en el “Animalario Universal del Profesor Revillod” que recientemente me regaló mi mamá. De ahí tomé la foto.

Aquel día que mis papás me llevaron a conocer el Museo del Mar en Cumaná, Venezuela, quedó marcado en mi memoria al ver en una gran pecera a este extraño animal inmortalizado por la taxidermia. Sus aletas parecían patas. Mi impacto fue tal que nunca olvidé su nombre: Celacanto.

La existencia de este pez en el mundo data de 400 millones de años y se creía que estaba extinto, hasta que en 1938 fue descubierto en los muelles de Sudáfrica y se habla de escasas apariciones posteriores en otros mares.

Para mi sorpresa, el recuerdo del Celacanto vuelve a mis días al ser el último animal que aparece en el “Animalario Universal del Profesor Revillod” que recientemente me regaló mi mamá. De ahí tomé la foto.